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Enseñanzas“SIEMBRE”05.11.2007El escándalo de hoy¿Puede existir algún problema psicológico asociado con la forma tan escandalosa de dar las posesiones hoy en día en la iglesia? Tal vez para muchos esto no sea ningún problema, es más, algunos sólo lo explicarían como una elevada forma de espiritualidad en la que la gente cuenta con una posibilidad mayor de recibir los favores divinos que siempre ha deseado. No obstante, no podemos ocultar la forma como muchos líderes denominados (no sabemos por quién) pastores y “apóstoles” (por mencionar aquellos que supuestamente se encuentran en la escala superior de la jerarquía) han estado recaudando sus ingentes sumas de dineros y bienes que posteriormente transforman en moneda, con el pretexto de que el oferente está “sembrando” para su bien. Creo que el problema es difícil de encarar, hay mucho en juego: una supuesta fe, intereses personales, “ministerios” internacionales y el prestigio de una iglesia que no ha sabido mantener la pureza doctrinal, me refiero a la iglesia evangélica. No obstante, no se puede ni se debe, ética y moralmente, permanecer en silencio y ser sólo un espectador silente e inerte ante todo lo que se está haciendo (dicen ellos) en “favor” de la fe y del avance del reino de los cielos. La pregunta con la que me gustaría comenzar mi análisis podría ser formulada y analizada por profesionales de la sociología y de la Psicología, pero me temo que por el momento no debe ser de su interés; la pregunta es la siguiente: ¿hay un elemento psicológico en la base de toda la respuesta que se está dando ante los pedigüeños profesionales? ¿Cuál es el sentimiento que subyace en la complacencia con los diferentes mecanismos usados para despojar a los creyentes de su dinero y posesiones? Mucho hoy en día se habla de la influencia subliminal, es verdad que el tema tiene que ser debatido y ver cuáles son las pruebas que en pro o en contra se presentan, pero muy pocos por no decir que nadie, está denunciando la manipulación conciente y abierta que un buen número de líderes religiosos están ejerciendo sobre sus seguidores. Me pregunto ¿por qué? ¿Hay temor acaso de caer en desgracia con tales nuevos magnates y dueños de la fe? ¿Se cerrarían algunas puertas que imposibilitarían el funcionamiento de algunos “ministerios”? Lo que sí es cierto es que hoy en día la búsqueda de la plata (como decía mi papá) es escandalosa. La obtención de un buen status, de fama y de (por supuesto) el dinero ha hecho olvidar principios y advertencias que muy claramente nos dejó el Señor Jesucristo. Hoy por ejemplo se le dice a la gente que no se puede ser un buen cristiano si es pobre. Se le esculpe en la mente una premisa clara: ser pobre es pecado. La pobreza es producto de la caída del hombre. La consecuencia lógica de esto es que todo aquel que la cree sencillamente será programado o reprogramado con facilidad. Pero, ¿cuál es la vía por la que saldrán de su condición pecaminosa? ¿Acaso se les dice o se les da la clave para que emerjan de tal condición que el sacrificio de Cristo no incluye en su influencia? ¡No! Porque el interés no es que la gente se enriquezca, sino que “siembre” todo el dinero que pueda a fin de que Dios se lo retorne convertido en algún beneficio. ¿Por qué creen tan fácilmente este mensaje? ¿Qué hay en la psiquis o en la cultura o en la formación de esta gente para responder a este mensaje? ¿Por qué se encuentran tan desamparados? ¿Es que acaso no se ha preguntado alguien o por lo menos ha recordado las incongruencias tan evidentes entre el deseo de riqueza y la verdadera fe? ¿No recuerdan lo que dijo Cristo sobre lo imposible que es servir a dos señores? ¿Es que acaso la gente no recuerda que las coronas no se recibirán en esta vida, sino que se nos mandó a llevar más bien una cruz? Creo que vivimos un escándalo mayúsculo y me parece que parte del liderazgo no reacciona porque considera en algún rincón de su mente que la inmensa masa de gente que sigue a dichos líderes, es señal de triunfo y de autoridad. Me permito recordarles que por encima de cualquier masa de gente que promueva lo que sea, se encuentra la Palabra de Dios y que ésta es incuestionablemente nuestra norma de fe y conducta y que, no debe usársele para legitimar a ningún líder ni movimiento, ni mucho menos ninguna personalidad. Recordemos que no se le puede quitar la gloria a Dios sin que haya consecuencias a su debido tiempo. Así pues, creo que en el fondo lo que se encuentra en la mente de las víctimas del mensaje de siembra en estos días es una tremenda necesidad de seguridad. No les basta creer que en Cristo pueden estar seguros, no les basta con escuchar el “clama a mi y yo te responderé”, no sirve de mucho “pídeme”, tampoco “la certeza de lo que se espera”; el mensaje es “usted puede recibir un milagro de Dios”, “usted va a recibir su casa, su carro, su sanidad, su milagro”, lo único que tiene que hacer es una promesa, una siembra de equis cantidad de dinero. ¿No es seguridad de una respuesta de Dios lo que el creyente desea obtener? ¿No es la seguridad de que Dios les ama y que en él no les faltará nada? La gente quiere estar segura de que Dios les va a realizar su milagro y por eso promete, se compromete. Es el trueque que compone las reglas y tuerce los verdaderos motivos para dar, ofrendar, pedir y relacionarse con el Altísimo. Esa necesidad sin duda alguna que es explotada desde los púlpitos, desde los programas de radio y televisión. Los maratones están a la orden del día, pues, está probada su eficacia en la masa impensante a la que se le siembra un sentimiento de culpa a manera de bomba de tiempo si se niega a dejar o enviar su dinero o pertenencias. Es la racionalización posterior a la acción que les imposibilita el verdadero ejercicio de la libertad de conciencia. Esta necesidad de seguridad que tienen los oferentes irracionales, es explotada por los líderes que usan la Biblia muy descontextualizada y alegóricamente para obtener sus recursos. Pero hay que decir que saberse útil a la obra de Dios, también es una de esas necesidades naturales y verdaderas que ha caído en la explotabilidad ingeniosa e inhumana de muchos líderes. El mensaje es sencillo pero efectivo, “usted no sirve, pero su dinero sí.” Obvio, no se le dice directamente que lo único que les es útil son sus bienes, pero se le siembra su bomba de tiempo en la mente para que dé a su tiempo o experimentará un sentimiento de culpa y frustración por no haber apoyado al “ungido” y al ministerio que realiza. Les invito a reflexionar en todo esto. Y recordemos que la labor pastoral está definida muy bien en la Palabra, pero también está marcada por la demanda y denuncia que el mismo Señor ha hecho. Sus palabras deberían hacer temblar de miedo y angustia a aquellos que sólo esquilman a las ovejas. El Señor lo dijo en Ezequiel 34: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis a las débiles, ni curasteis a la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.” Yo me pregunto una y otra vez, ¿no es esto lo que está sucediendo en muchas iglesias llenas de “éxito”. ¿No es verdad que cualquiera que disienta de lo que dice el líder se le estigmatiza, se le marca y se le niega privilegios dentro de dicha iglesia? ¿No es cierto que hay que ser un seguidor servil del líder y doblegarse ante sus supuestas “revelaciones”? Vergüenza debe de darnos cuando el rebaño está siendo saqueado y permanecemos en un silencio cómplice. Creo que es hora de que levantemos la voz a favor de tanto rebaño que se encuentra en manos de líderes quemadores de planes, y no de pastores genuinos del rebaño de Dios. El Señor tenga misericordia de su iglesia. Con mis respetos y sincero afecto para esa iglesia que amo. Lic. Eduardo Padrón
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